Mi primer asesinato

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“… Dicen que la vida discurre en zig-zag y que cada paso que damos va causando muertes. Al final de cada vida queda un ejército de cadáveres, todos vagamente parecidos a nosotros: cada uno de ellos es alguien que hubiéramos llegado a ser y no fuimos. Cada vida cumplida nos cuesta una matanza, una verdadera carnicería de otras vidas posibles para nosotros mismos. Para lograr una vida, una sola vida, tiene que morir toda una humanidad. Porque cada uno de nosotros hubiéramos podido ser la humanidad entera, todos y cada uno de los hombres y mujeres. Por eso llevamos sus cadáveres a la espalda, vamos dejando un rastro de sangre a nuestro paso, cargamos con ellos para siempre.

A la larga, la compañía de esta pálida hueste de fantasmas dicen que produce mucha melancolía…”

(“Marilyn, autobiografía apocrifa”. Rafael Reig. Ed. Jucar. Pág.30)

Creo que mi primer asesinato serio fue con 16 años, al elegir entre estudiar letras o ciencias. Nunca tuve especial atracción por las letras, pero tampoco por las ciencias, sin embargo las primeras se me daban mejor y finalmente opté por ellas, pero de haber elegido ciencias, creo que mis pasos se hubieran encaminado hacia la medicina. Después con 18 años, seguí cometiendo asesinatos… cuando terminé mis estudios de COU y tuve que elegir qué hacer. Finalmente me decidí por Historia del Arte y así asesiné a la Magda médico, restauradora, y a la diseñadora de interiores, y muchas veces vuelvo a esos puntos de mi vida y me pregunto cómo me habría ido, ya que cualquiera de las otras opciones hubiera cambiado el rumbo de todo lo demás… a veces hablo con ellas y cambiamos impresiones, me cuentan cómo les va y yo les cuento de lo mío.

Más adelante cometí uno de los asesinatos más determinantes de mi vida, me cargué de un plumazo a la Magda soltera, a esa que aún no ha encontrado a su media naranja y que va probando de todas las demás frutas con mejor o peor suerte, dependiendo de la ocasión. Con esa hablo mucho, a veces habla ella y yo escucho y otras veces ocurre lo contrario y siempre hay melancolía compartida en el ambiente, por lo que cada vida tiene de renuncia en su elección, porque no nos engañemos, no pesan los PROS sino los CONTRAS.

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3,2,1… Despegamos

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En todas las casas donde hay niños, suele haber en la despensa una gran variedad de tipos de galletas para el desayuno o la merienda, y cada una de ellas recibe un nombre diferente para distinguirlas del resto. En mi casa existen las galletas de dinosaurios, las galletas de estrella (blancas o negras), las galletas de puntitos, las galletas de chocolate, las galletas ricas y las galletas circulas o circuladas, que no son otras que las galletas María de toda la vida. Pero para mi hijo Jesús, y ya para el resto de la familia, se han quedado con este nombre, cuando con 2 añitos las bautizó así, aplicando sus conocimientos adquiridos en la guardería sobre las formas geométricas básicas: cuadrado, triángulo, rectángulo y círculo. Siempre me ha hecho mucha gracia su manera de identificarlas, así que le he “robado” el nombre para mi blog. Y quizá poco a poco, esta decisión, aparentemente sin mucho trasfondo, vaya cobrando sentido con el tiempo, por que soy de las que creo (o necesito creer) que nada ocurre porque sí y que todo tiene un porqué, aunque en el momento no seamos capaces de verlo, entenderlo o identificarlo.

“Galletas Circulas” pretende ser un espacio donde poder escribir sobre aquellos temas que me interesan o cosas que me van pasando o que se me van ocurriendo, o que voy sintiendo y compartirlo con todo aquel que se acerque por aquí a curiosear.

Siempre me ha gustado hablar con mis amigos, pero desde que somos familia numerosa, mi vida social se ha visto muy perjudicada, y son pocas las ocasiones en las que puedo disfrutar de su compañía y hablar sobre diferentes temas de una forma relajada, quizá por ello, me haya lanzado a probar este sistema de comunicación y así poder dar rienda suelta a todo aquello que se me pase por la cabeza y no dejar que nazca y muera en mi cabeza, sino traducirlo a palabras y poder compartirlo.

Por otro lado, puede que también sea el comienzo de una “herencia” para mis hijos, y el día de mañana, cuando sean más mayores, puedan saber un poco más quién es su madre, ya que, a día de hoy, sólo soy MAMÁ.

Hasta pronto.